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Haciendo Libros con los Niños
Ruth
Beaglehole
El hacer libros especiales para niños es una manera
maravillosa de ayudarles a entender lo que está
pasando en sus vidas. Los libros le ayudan al niño a
comprender lo que está viviendo como así también a
darle apoyo en sus sentimientos. Le comunican al
niño que nos tomamos muy en serio lo que le sucede.
El darle valor a lo que está viviendo tiene un
efecto sanador para el niño. Se puede comparar con
escribir un diario, algo que muchas personas adultas
hacen como apoyo en sus propias vidas.
Escribir libros con un niño es una importante
herramienta de alfabetización. Con ello le estamos
comunicando que la escritura y lectura son formas
valiosas para acceder al mundo. Le transmitimos que
valoramos el material impreso y que a través de la
lectura hay mucho por descubrir.
Los libros también les ayudan a los padres a
comunicarse con sus hijos de manera clara y sencilla.
Pueden enseñar las lecciones de la vida que los
padres quieren que aprendan sus hijos. Son una
herramienta para resolver conflictos y modificar un
estado negativo de ira en uno de enseñanza y apoyo.
Se pueden utilizar para preparar a los niños para un
cambio que sucederá o ayudarles a entender algo que
pasó o pasará que les da miedo.
Es fácil hacer libros: se toman dos o tres hojas de
papel, se doblan por la mitad para hacer cuatro a
ocho páginas y se engrapan. Para niños pequeños un
libro puede consistir en una hoja de papel sin
doblar. Dibuje algo sencillo y escriba palabras que
expliquen el sentimiento o la vivencia de la que
está escribiendo. No tiene que ser un dibujo
artístico. Funciona muy bien con figuras de palillos.
Escriba las palabras en minúscula y letra de molde,
ya que éstas son las primeras letras que los niños
aprenderán en la escuela. Se utilizan las palabras
del adulto. Los niños mayores pueden aportar sus
propias palabras y quizás quieran hacer un dibujo en
la última página. Para los niños más pequeños las
palabras tienen que ser sencillas: Alex triste.
Llorando. Me caí.
Póngale un título al libro: el nombre del niño y el
tema. El libro de Andrew sobre la visita al doctor.
El libro de Mary sobre sus sentimientos de enfado.
Cada página tiene un dibujo con una parte de la
historia. Escriba sobre la situación y luego sobre
los sentimientos del niño.
No hay nada que no pueda convertirse en un libro.
Quizás al principio se sienta un poco raro, pero a
través de la práctica tanto padres como maestros lo
ven como una actividad maravillosa que les ayuda a
los niños a entender su mundo. |