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Filosofía y Práctica de la Crianza de Niños Sin
Violencia
La crianza sin violencia es una filosofía y práctica
diaria.
Es un paradigma completamente nuevo para la relación
entre adultos y niños. Significa un cambio del paradigma
de crianza condicional que predomina en nuestra sociedad
al de crianza sin violencia. La crianza de niños
condicional nos rodea por doquier: padres que castigan o
recompensan a sus hijos según su comportamiento. Si se
portan bien, reciben aprobación y una recompensa. Si se
portan mal, se los priva de atención y se los castiga.
Esta crianza con condiciones socava la autoestima y
dignidad de un niño como ser vital, vivo y sensorial.
La crianza de niños sin violencia brinda una relación
óptima y condiciones en las que los niños pueden
desarrollarse plenamente y convertirse en adultos sanos.
Cuando se forma un lazo emocional fuerte para entender,
confiar, dar cariño, apoyo, calor y compasión, el niño
alcanza un grado elevado de desarrollo emocional. Las
herramientas de la crianza sin violencia respetan la
ciencia del desarrollo mental a temprana edad y se basan
en el conocimiento de que para criar a hijos sanos, los
adultos tienen que relacionarse con ellos mediante una
conexión incondicional. El respeto por la ciencia del
desarrollo mental a temprana edad fomenta un profundo
respeto por la fuerza vital de todos los seres
vivientes. Enseña a crear conexión y apoyo entre adultos
y niños de la manera más profunda posible.
Por qué practicamos
La mayoría de las personas quiere profundamente a sus
hijos cuando nacen. El amor es esencial para el
desarrollo del cerebro del niño y determinará si éste
alcanzará su plenitud en la vida. No obstante, ese amor
se ve afectado por muchos motivos: estrés, temor,
pobreza, racismo, problemas no resueltos o algún trauma
de la infancia de los padres mismos que no se superó. La
crianza sin violencia le ayuda al adulto a lidiar con
todo lo que lo desconecta de sentir, pensar y disfrutar
del niño. Le da apoyo al adulto y le enseña a dar un
paso hacia atrás y celebrar a su hijo cuando la ira,
ansiedad y el aislamiento amenazan su conexión. Le
ofrece herramientas a los padres para que rompan su
propio círculo de violencia y lo que proyecta su
infancia, lo cual es algo muy, pero muy, profundo.
Enseña el lenguaje de la alfabetización emocional. Un
diálogo que sumerge al adulto en una conexión emocional
con el niño, en sentimientos, necesidades y conducta
ejemplar para los niños. Crea un espacio en la vida del
adulto para el proceso emocional del niño. Hace énfasis
en la comprensión del desarrollo del niño, evoca una
imagen completa y clara del niño con el fin de seguir
conectados.Crea una estructura de valores familiares que
hacen hincapié en la seguridad, el apoyo y en valores
con límites que no restringen al niño sino que respaldan
el aprendizaje y desarrollo.
Creemos que si criamos a niños con amor, les estamos
enseñando a quererse a sí mismos, a otros y a la
comunidad. Por ello nuestro eslogan es sencillo:
Criando a niños con amor, criando a niños que den amor |